jueves, 28 de enero de 2010

Los Decretos de la Emergencia Social son una burda burla a los derechos de todos los colombianos


Los Decretos de Emergencia Social son una burla a todos los colombianos y una burda intimidación tanto a los profesionales de la salud como a los afiliados para que no lesionen financieramente el Sistema, que en solo 16 años, es decir, desde la entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993, ha colocado a las Empresas Aseguradoras (EPS) entre las 20 empresas mas grandes y poderosas del país.

En adelante, ya no será posible acceder a los servicios No POS mediante Tutela. Dichos Decretos se burlan no solo de todos los colombianos que lograban mediante la Tutela acceder a los servicios que les niegan las EPS, sino que además se burlan de la Corte Constitucional que creo y desarrolló dicha herramienta en defensa de los derechos fundamentales, como son la salud y la vida.

Además, son claramente una maniobra intimidatoria que obliga a los pacientes a no pedir o exigir un nivel óptimo de calidad en salud, bajo la amenaza expresa de tener que pagar por los servicios no incluidos en el POS, ofreciéndole como única alternativa que recurra a sus propios ahorros, sus ahorros pensionales, sus cesantías o que recurra a los prestamos en el sector bancario y/o cooperativo. Y en caso de que dicho "Paciente" no tenga posibilidades de recurrir a ninguna de las anteriores posibilidades, entonces tendrá que responder financieramente su núcleo familiar.

Son también una intimidación a todos los profesionales de la salud, conminándolos a no prescribir exámenes y medicamentos que puedan "ocasionar un daño Económico al Sistema", nuevamente bajo la amenaza expresa de ser sancionados con una multa de 10 a 50 SMMLV, es decir entre 5 y 25 millones de pesos.

De esta manera se consolida lo que desde el Sector Salud se ha denominado "una abusiva intromisión del Estado en la Autonomía Profesional", la cual no es otra cosa que la capacidad que tienen los profesionales de la Salud para decidir libremente lo que es mejor para un paciente, y no como ahora, en donde el Sistema los ha convertido en una especie de verdugos obligados o verdugos a la fuerza de todo un país, al imponerles de manera velada pero inequívoca, limites en las cantidades y calidades de medicamentos, exámenes de apoyo diagnostico y remisiones a especialistas, bajo la amenaza del despido y en aras de lo que ellos mismos (EPS) denominan "la contención del gasto".

En conclusión, la Salud en Colombia no es más que un buen negocio, manejado y administrado por "los negociantes de la Salud", cuyo insaciable apetito por el dinero y en un claro contubernio con el gobierno, pretenden imponernos lo que en una palabra resulta abominable. Confiamos en que el Congreso de la Republica y la Corte Constitucional saldrán en defensa de la gente de Colombia.

Q  Antes de imprimir este mensaje o cualquier documento, asegúrese de que es necesario. Proteger el medio ambiente también es decisión suya

viernes, 8 de enero de 2010

La conciencia del imperio

La invasión a Afganistán es "uno de los actos más inmorales de la historia moderna", afirma el lingüista Noam Chomsky, devenido tras la guerra de Vietnam, en crítico feroz de la política exterior estadounidense. Aquí, su mirada sobre la actualidad.

SIEMPRE CRITICO. “Su retórica de campaña, de esperanza y cambio, era de una completa vacuidad”, afirma Chomsky de Obama. fUENTE Revista Ñ

Por: Seumas Milne

Noam Chomsky es en el mundo angloparlante lo más parecido a una superestrella intelectual. Filósofo del lenguaje y activista político de gran reputación académica, dado que prácticamente inventó la lingüística moderna, se reúne con presidentes, interpela a la Asamblea General de la ONU y cuenta con un gran público internacional. Cuando habló en Londres recientemente, donde esta entrevista fue realizada, miles de jóvenes se disputaron las entradas para asistir a sus conferencias, que se transmitieron en vivo por Internet a todo el globo y en las que el lingüista estadounidense de ochenta años contestó preguntas desde lugares tan lejanos como Gaza.

Sin embargo, el grueso de los medios masivos occidentales no parece haberlo advertido. Se venden centenares de miles de sus libros, los estudiantes lo rodean como a un personaje célebre, pero rara vez se informa sobre él o se lo entrevista en los Estados Unidos, excepto en los sitios web y los diarios radicalizados. La explicación, por supuesto, no es difícil de encontrar. Chomsky es el crítico estadounidense más destacado del papel imperial de los Estados Unidos en el mundo, y utilizó su erudición y su posición para revelar y condenar ese papel desde la época de Vietnam.

Al igual que el filósofo inglés Bertrand Russell –que criticó las guerras con respaldo occidental hasta su muerte a los noventa y siete años de edad–, Chomsky aportó su prestigio académico a una infatigable campaña contra las barbaridades de su propio país en el exterior, si bien, a diferencia del aristocrático Russell, Chomsky es hijo de refugiados judíos de clase trabajadora que huyeron de la persecución zarista. No es extraño que se le haya devuelto el golpe con denuncias o, lo cual es mucho más habitual, con silencio. Mientras una figura de mucho menor peso como el filósofo atlantista francés Bernard Henri-Levy goza de un enorme respeto tanto en su país como en el exterior, se ignora a Chomsky y también su genuina popularidad.

De hecho, sus libros están prohibidos en la biblioteca de la cárcel estadounidense de Guantánamo. El mismo es el más claro ejemplo de su modelo de cómo el disenso se elimina de los medios occidentales, modelo que planteó en su libro Fabricando el consenso, de 1990. Sin embargo, como Chomsky es el primero en señalarlo, la marginación de quienes se oponen a la política estatal occidental no es nada en comparación con la brutalidad de que son objeto los que desafían a los Estados que cuentan con el apoyo de los Estados Unidos y sus aliados en Oriente Medio.

Nos encontramos en una pausa en medio de una agenda de clases y conferencias que resultaría agotadora para un hombre de la mitad de su edad. En el podio, el estilo de Chomsky es seco e inexpresivo a medida que recorre regiones y conflictos históricos casi sin respirar, siempre con el respaldo de multitud de fuentes y citas, a menudo de archivos del gobierno y funcionarios estadounidenses.

En el diálogo, sin embargo, es cálido y vehemente, características que sólo modera una leve sordera. Hace poco volvió a viajar, explica, luego de un período de tres años en los que se dedicó a cuidar a su esposa y colega lingüista Carol, que murió de cáncer hace un año. A pesar de su situación privilegiada, su exposición a las persistentes injusticias y los gastos exorbitantes del sistema de salud estadounidense le produjo una evidente indignación. Las salas de emergencia públicas son "salvajes; no hay atención alguna", dice, y el mismo tipo de intereses empresariales que guían la política exterior de los Estados Unidos es también el que fija los límites de la reforma social interna.

Las tres variantes que se analizan en la actualidad para la reforma del sector de la salud, de Barack Obama, están "a la derecha de la opinión pública, que está en una proporción de dos a uno a favor de una opción pública. Pero el NewYork Times dice que eso no tiene apoyo político, con lo que se refiere a las empresas farmacéuticas y de medicina prepaga". Ahora el American Petroleum Institute está decidido a "emular el éxito del sector de la medicina prepaga en lo relativo a impedir la reforma del sistema de salud", dice Chomsky, y a hacer lo mismo con las esperanzas de una acción internacional genuina en la reciente cumbre sobre el cambio climático de Copenhague. Sólo las formas del poder cambiaron desde la fundación de la república, señala, cuando James Madison insistía en que el nuevo Estado debía "proteger a la minoría opulenta de la mayoría".

Chomsky apoyó la campaña electoral de Obama en los Estados indecisos, pero considera que su presidencia representa poco más que un "viraje de vuelta al centro" y una asombrosa continuidad de la política exterior de la segunda gestión de George Bush. "El primer gobierno de Bush fue un caso extremo. El prestigio de los Estados Unidos cayó a un punto sin precedentes, y eso no le gustó a la gente que dirigía el país." Pero le sorprende que en el exterior tanta gente, sobre todo en el tercer mundo, se sienta desilusionada ante lo poco que cambió Obama. "Su retórica de campaña, de esperanza y cambio, era de una completa vacuidad. No había una crítica de principio en relación con la guerra de Irak: la calificaba de error estratégico. Condoleezza Rice era negra. ¿Eso significa que tenía una actitud solidaria ante los problemas del tercer mundo?"

El veterano activista describe la invasión estadounidense a Afganistán como "uno de los actos más inmorales de la historia moderna", que unió al movimiento jihadista en torno a al-Qaeda, aumentó mucho el nivel de terrorismo y fue "del todo irracional, a menos que la seguridad de la población no sea la prioridad principal". Por supuesto, Chomsky considera que no lo es. "Los Estados no son agentes morales", dice. Piensa que ahora que Obama intensifica la guerra queda aun claro que la ocupación tiene que ver con la credibilidad de la OTAN y del poder global de los Estados Unidos.

Se trata de un tema recurrente en el pensamiento de Chomsky sobre el imperio estadounidense. Sostiene que desde que los funcionarios gubernamentales formularon por primera vez el plan de una estrategia de "grand area" para la dominación global de los Estados Unidos a principios de la década de 1940, los sucesivos gobiernos se guiaron por un "principio de padrino que abreva directamente en la mafia: el desafío no puede tolerarse. Es una característica central de la política estatal". Es necesario castigar el "desafío exitoso" incluso si se perjudican intereses comerciales, como en el caso del bloqueo económico a Cuba, para evitar que "haya contagios".

La brecha entre los intereses de los que controlan la política exterior estadounidense y el público también se hace evidente, según Chomsky, en el persistente apoyo de los Estados Unidos a Israel y del rechazo a la solución de dos Estados que se propone desde hace treinta años. Ello no se debe al poder del lobby israelí en los Estados Unidos, sino a que Israel es un valor estratégico y comercial que no socava sino que refuerza la hegemonía estadounidense en Oriente Medio. "Hasta en los años 50 el presidente Eisenhower se mostraba preocupado respecto de lo que llamaba una campaña de odio a los Estados Unidos en el mundo árabe debido a la percepción de la opinión pública árabe de que Washington apoyaba a regímenes opresivos para aprovechar su petróleo."

Medio siglo después, a empresas como Lockheed Martin y Exxon Mobil les va bien, dice: la posición unilateral de los Estados Unidos en Oriente Medio no perjudica sus intereses por más riesgos que pueda implicar para todos los demás.

En ocasiones, la izquierda critica a Chomsky por alentar el pesimismo o la inacción al hacer hincapié en el peso abrumador de los Estados Unidos o por no relacionar su propio activismo con los movimientos laborales o sociales existentes. Sin duda considera que se basta a sí mismo, sostiene algunas posiciones peculiares (me sorprendió, por ejemplo, escucharle decir que Vietnam fue una victoria estratégica para los Estados Unidos en el sudeste asiático a pesar de su humillante retirada en 1975) y fue blanco de críticas por defender la libertad de expresión de quienes niegan el Holocausto. Se define como un anarquista o un socialista libertario, pero con frecuencia suena más como un liberal radicalizado, lo cual tal vez sea el motivo de que indigne a los liberales estadounidenses más convencionales, a los que no les gusta que sus puntos de vista se lleven a una conclusión lógica.

De todos modos, tratándose de un octogenario que se muestra activo en la izquierda desde la década de 1930, Chomsky parece de un optimismo sorprendente. Es un vehemente partidario de la ola de cambio progresista que recorre América del Sur en los diez últimos años ("una de las críticas que los liberales le hacen a Bush es que no le prestó suficiente atención a América Latina. Fue lo mejor que pudo pasarle a América Latina").

También considera que en la actualidad el poder imperial tiene limitaciones que no existían en el pasado: "No pudieron salirse con la suya con el tipo de guerra química y bombardeos con B52 que utilizó Kennedy" en los años 60. Abriga incluso ciertas esperanzas en relación con Internet como forma de sortear el monopolio de los medios que dominan las empresas.

¿Pero qué pasa con la frecuente acusación de que es una figura "antiestadounidense" que sólo ve los crímenes de su propio gobierno al tiempo que ignora los crímenes que cometen otros en el mundo? "La hostilidad hacia los Estados Unidos es un concepto completamente totalitario", replica. "La misma idea es idiota. Por supuesto que uno no niega otros crímenes, pero nuestra principal responsabilidad moral es por nuestros propios actos, respecto de los cuales podemos hacer algo. Es la misma acusación que hizo en la Biblia el rey Ajab, el epítome del mal, cuando le dijo al profeta Elías: ¿Por qué odias a Israel? Se identificaba a sí mismo con la sociedad y a la crítica del Estado con la crítica de la sociedad."

Es una analogía elocuente. Chomsky es un hombre de estudiada modestia que rechazaría cualquier comparación de ese tipo. Sin embargo, en la tradición bíblica del conflicto entre profetas y reyes, no cabe la más mínima duda de a qué bando representa.

©The Guardian y Clarin, 2010.
Traduccion de Joaquin Ibarburu.

jueves, 31 de diciembre de 2009

¡Bienvenidos a El Año del Tigre!

¡Póngale sus colores favoritos y sus rayas, a el Tigre, para que en su Año se dé garra!



¡Feliz y próspero 2010!

Les desea

El Sueño del Perro: la Novela (des) esperada

sábado, 21 de noviembre de 2009

Caudillos ‘redux’

FALTAN TODAVÍA VARIOS MESES para que las celebraciones del Bicentenario invadan la vida de los latinoamericanos, pero ya podemos anticiparnos a la sensación de fracaso que habrá de sentirse donde haya gente sensata.

Por: Juan Gabriel Vásquez

No me refiero al fracaso de las celebraciones mismas: las celebraciones, puede uno suponer, serán un éxito. Las publicaciones que se hagan, las actividades culturales que se organicen, las previsibles manifestaciones de alegría colectiva que surjan por todas partes: todo eso saldrá muy bien. Pero alguien en algún momento tendrá que preguntarse si, teniendo en cuenta el momento actual de Latinoamérica, hay realmente algo que celebrar. ¿Adónde han llegado estas repúblicas nuestras en doscientos años de Independencia? Echen una mirada por la ventana y asústense: a Colombia y a Venezuela, los dos países que celebrarán con más intensidad, el Bicentenario los sorprende en el peor momento político de la historia. Nacidos hace doscientos años de la mano de ciertos caudillos, los dos están hoy sumidos de nuevo en el caudillismo: en eso, por lo menos, es como si nuestros países no se hubieran bajado en dos siglos de la bicicleta estática.

El caudillo, por supuesto, es nuestro producto más original: “La contribución más importante de América Latina a la ciencia política”, decía un periódico de Nueva York hace unos meses. Y para ser fieles a la tradición, nuestros dos países le dan la bienvenida al aniversario sumidos en una crisis caudillista que no se veía desde que Bolívar se disputaba con otros el liderazgo de estas repúblicas recién paridas. ¿En qué han cambiado las cosas desde la Independencia? Los caudillos de hace doscientos años eran aristócratas en su mayoría; los de ahora, el caballista de aquí y el chafarote de al lado, tienen todos los defectos de la caudillista aristocracia criolla y ninguna de sus virtudes. El mesianismo, el culto a la personalidad, el pisoteo sin complejos de la Constitución, la deliberada difuminación de las fronteras entre el líder y el Estado, la polarización intencional de sus sociedades, la criminalización de toda forma de disenso, el convencimiento de que no hay futuro en su ausencia, la manipulación de los sentimientos patrióticos: ¿suena familiar?

El de al lado ya modificó la Constitución para permitirse la reelección indefinida, e incluso anunció su intención de quedarse en el poder hasta 2021 o 2030 (se ve que está indeciso). El de aquí ha llegado a extremos inusuales para permitirse la segunda reelección, pero no tengo que señalarlos. Allá se compiló la infame Lista Tascón, un inventario de los votantes del referendo antichavista del 2004 que le ha servido al Gobierno para vengarse de mil maneras de la oposición. Aquí se graba ilegalmente a magistrados y periodistas. Ibsen Martínez me recordó el otro día lo que dijo el de allá durante la campaña de 2008: “Yo soy el único venezolano capaz de gobernar a Venezuela”. Y también: “Soy lo único que se interpone entre la paz y la guerra civil”. El de acá ha sido un poco más ambiguo: ya recuerdan ustedes la doctrina de la Hecatombe, célebre en el ámbito del Derecho Constitucional.

El Bicentenario debería darnos la oportunidad de escoger si queremos bajarnos de la bicicleta estática. O si queremos seguir así, pedaleando de la misma forma, doscientos años más.

fuente:elespectador.com

miércoles, 14 de octubre de 2009

Obama "Cause of Peace"

Premio a las promesas y las buenas intenciones









Por: Randy Alonso Falcón

El Comité que concede el Premio Nobel de la Paz acaba de anunciar su
sorpresivo veredicto. Hasta el propio galardonado se levantó
sobresaltado e incrédulo con la noticia. Con apenas nueve meses en el
poder y poco concreto que mostrar, Barack Obama se ha convertido en el
tercer presidente norteamericano que ha ganado el controvertido premio.

Los decisores ungieron a Obama con el galardón por su vocación a la
desnuclearizació n y el nuevo “clima que creó en las relaciones
internacionales” . Subrayaron su gestión de una “diplomacia
multilateral” y la ponderación del rol que cumplen instituciones
internacionales como Naciones Unidas.

Asimismo, manifestaron que Obama privilegia el “diálogo” y la
negociación como instrumentos de resolución de conflictos. ”Gracias
a la iniciativa de Obama Estados Unidos tiene un rol más constructivo
en el desafío por el cambio climático”, sostuvo el comité.

En su primera declaración, la Casa Blanca dijo que Obama está
“honrado” con la decisión del comité noruego de asignarle el Premio
Nobel de la Paz. La sede gubernamental norteamericana se manifestó
“completamente sorprendida” por la decisión.

El portavoz del gobierno, Robert Gibbs, fue el encargado de comunicar
al presidente la determinación del comité noruego, y dijo que Obama
“acepta con humildad el reconocimiento” .

Tras la sorpresa se han desatado las reacciones. Desde las amables
frases de los colegas mandatarios hasta los muchos cuestionamientos de
la comunidad internacional.

En Oslo, patria del galardón, a pesar de que la prudencia al comentar
las decisiones del Comité Nobel noruego forma parte de las buenas
maneras entre los políticos del país, las críticas han sido inmediatas.

“Estoy atónita. Sólo está empezando”, criticó la jefa de la oposición,
la conservadora Erna Solberg, subrayando la controversia por el poco
tiempo de presidencia que lleva el mandatario norteamericano.

Su colega Siv Jensen, del populista de derechas Partido del Progreso,
opinó: “Uno sólo puede premiar gestiones por la paz llevadas a cabo,
no esperanzas y expectativas” .

El portavoz de Aministía Internacional en Noruega, John Egen, apuntó
otro problema: “A fin de cuentas, Obama también es responsable de
liderar la guerra de Estados Unidos en Afganistán”.

Otros comentaristas calificaron la decisión del consejo de “inocente”
y señalaron que Obama, más que premios, necesita más resultados
políticos concretos.

En twitter, los internautas dicen que este es un Nobel preventivo:
Barack te lo llevas por adelantado, ahora ¡gánatelo!

Obama empezó a sacar a las tropas estadounidenses de Iraq, pero
Estados Unidos sigue empantanado en el frente afgano, donde la
situación se degrada rápidamente y están muriendo ahora más civiles que nunca.

Desde el 1 de enero al 30 de junio, se registraron 1.013 civiles
muertos, “comparados con los 818 del mismo período en 2008 y 684 en
2007?. Es decir, como la administració n Obama se ha decantado por la
escalada de la guerra y ha enviado más aviones y miles de soldados a
Afganistán, la cifra de muertos civiles se ha disparado hasta el 24%.

Las cifras de ataques aéreos tampoco recogen los cientos de hombres,
mujeres y niños que han muerto este año asesinados por los ataques con
misiles lanzados desde aviones teledirigidos Predator sobre la
frontera en las zonas tribales de Pakistán. La insurgencia contra los
ocupantes cuenta con el apoyo de la población étnica pastún de la
región. Como represalia, el ejército estadounidense está emprendiendo
una campaña sistemática de terror y asesinatos contra ellos.

También sus intentos de conciliación en Oriente Medio, que convirtió
en una de sus prioridades, están estancados. Las misiones de su
enviado especial George Mitchell para reavivar el proceso de paz
chocan con la negativa de Israel a cesar la colonización de los
territorios ocupados.

En la misma semana en la que se ha concedido a Obama el Premio Nobel
de la Paz, el Senado de Estados Unidos ha aprobado el presupuesto
militar más grande de la historia con 626 mil millones de dólares y
se ha conocido a través de la ABC News que las fuerzas militares
estadounidenses podrían estar acelerando los planes para un posible
ataque a instalaciones nucleares iraníes.

El Pentágono obtuvo recientemente la aprobación del Congreso para
asignar millones de dólares de los gastos de defensa al desarrollo de
una bomba destructora de búnkeres conocida como “Penetrador Masivo de
Artillería”. La bomba está diseñada para impactar en blancos
subterráneos de gran profundidad. Se dice que tendría poca utilidad en
las operaciones militares de Iraq o Afganistán, pero que sería ideal
para atacar instalaciones subterráneas iraníes.

El premio, que consiste en un millón de euros, una medalla y un
diploma, será entregado el 10 de diciembre en Oslo, en el aniversario
de la muerte del fundador, el industrial y filántropo sueco Alfred
Nobel. En esa fecha se estará desarrollando la Cumbre sobre el Clima
en Copenhague, a la cual Obama deberá llegar con algo más que
promesas. Las graves crisis que está viviendo la humanidad necesitan
de mucho más que buenas intenciones.

martes, 6 de octubre de 2009

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lunes, 28 de septiembre de 2009

Historia oficial vs. historia real

Cristian Valencia
Estos son los agregadores que usted tiene disponibles para agregar el contenido de "Cristian Una cosa es lo que pasa y otra la que se escribe. Lo que nos dejamos meter como historia oficial es algo vergonzoso. El doble discurso institucional es el culpable de la bipolaridad de los colombianos. Recuerdo nada más cómo me enseñaron la historia cuando era niño. Un sartal de mentiras asépticas, llena de proclamas rimbombantes y discursos obsoletos que, estoy seguro, nada tuvieron que ver con la realidad. Jamás me enseñaron, por ejemplo, que la Guerra de los Mil Días fue producto de la encerrona política que hicieron conservadores y liberales contra los liberales radicales. Aquellos partidos políticos se unieron y prohibieron que los radicales lanzaran candidato a la Presidencia. Es decir, prohibieron las verdaderas ideas liberales en todo el país, prohibieron una manera de pensar, un partido político. Y fueron los liberales y conservadores de entonces quienes tuvieron la culpa del asesinato del general Uribe Uribe (de otros Uribe, aclaro).
Hagan el ejercicio de leer un texto de historia de Colombia para enseñanza media, es decir, los libros que educan a nuestros jóvenes. Lean la historia de los últimos 40 años, por ejemplo. ¿Dice acaso que el presidente Carlos Lleras Restrepo facilitó el fraude de las elecciones del 70? No habla de fraude, aunque la versión de casi todos los colombianos es esa: las elecciones del 70 se las robó Misael Pastrana Borrero. Esos deberían ser los términos de la historia escrita para que nuestros muchachos sepan en dónde están parados y tengan algún día una madurez política.
Luego pasa por el gobierno de López Michelsen como si nada: no menciona el escándalo de la hacienda La Libertad, una carretera mandada a hacer para favorecer el fundo de uno de sus hijos. Tampoco habla de la "ventanilla siniestra", aquella que admitía todos los dineros de dudosa reputación para "lavarlos" institucionalmente (¿recuerdan la bonanza marimbera?); ni menciona el Estado de Emergencia Económica en plena bonanza cafetera; y no recuerda que Alfonsito, cuando era chiquito, se apropió, con la venia de su padre presidente, de la famosa harinera Handel. ¿Qué podrá decir la historia oficial de colegios sobre Turbay? Nada que lo incomode, por supuesto: que le gustaba usar corbatín 'pepiado', tal vez. Con seguridad, el Estatuto de Seguridad fue una cosa necesarísima, y las torturas de las caballerizas del Cantón Norte jamás se presentaron.
De Belisario, que era poeta y que era tan humilde que a veces salía en un Renault 4, pero jamás dirán que bajo su mando (porque jamás aclaró que le hicieron un golpe de Estado), como comandante único de las Fuerzas Armadas, dirigió las acciones de la retoma del Palacio de Justicia, con las consecuencias que todos conocemos (¿por qué está preso el coronel Plazas y libres todos sus superiores, incluyendo a Belisario?). Y sigan haciendo cuentas de lo que falta: Gaviria, Barco, Samper, Pastrana.
Y frente a todas estas omisiones históricas me pregunto: ¿dónde están la Academia de Historia y todas las facultades de historia que tiene el país? Yo sí creo necesario el revisionismo de nuestra historia. De toda. Quisiera que esos libros que educan a los jóvenes hablaran de Chambacú, por ejemplo, y de todos los desfalcos hechos por algunos políticos; que hablen de tomas guerrilleras y masacres paramilitares, que hablen de los millones de campesinos desplazados: que hablen, en últimas, que hablen.
Pero eso será ciencia ficción, por supuesto. Ustedes y yo sabemos que no pasará, porque desmembraría para siempre la gallinita de los huevos de oro. Y porque habría que decir la verdad. Y la verdad es una cosa recontraturbia y cochina, que dista por leguas de ese discurso oficial tan limpio e inmaculado, que deja tan bien parados a nuestros 'prohombres' (quac).
¿Qué dirán los libros de texto para muchachos sobre el presidente Uribe?
cristianvalencia@yahoo.com